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21 de diciembre de 2012

Por Mario E. Fumero
 Hay una enfermedad global que afecta todo el mundo la cual se llama corrupción y que desde décadas se entronizó en los países latinoamericanos, haciendo estragos en Honduras. La causa de esta enfermedad radica en la ambición, acompañada del tráfico de influencia, soborno y búsqueda del camino más fácil para lograr lo que deseo.

Comenzó desde abajo, sobornando a empleados para que alterando el tiempo de un trámite, pues para poderlo agilizar, se recurrió a la llamada “mordida” o soborno. Si alguien deseaba una partida de nacimiento, cuyo trámite normal duraba 7 días, al pagar una “mordida” la obtenía el mismo día. De igual forma, para sacar una licencia de conducir, pagando se obtenía la misma sin exámenes y etc.

Este espíritu de conseguir lo que deseo por caminos falsos invadió la política, el comercio y las iglesias. El dinero se convirtió en el “dios” que todo lo compra, todo lo manipula y todo lo puede. Lentamente el cáncer de la corrupción se volvió metástasis, e invadió todas las áreas de la sociedad, gobierno, empresa, trabajador, iglesias, agentes de orden, sistema judicial, educativo y en fin, para que seguir describiendo las áreas que abarcó este mal. Esta corrupción destruyó la “integridad” virtud que convierte al ser humano en una persona honesta. La Biblia habla de la integridad como uno de los tesoros más grande que un ser humano puede poseer, y dice Proverbio 19:1 “Mejor es el pobre que camina en integridad, que el de perversos labios y fatuo”. Es por esta razón que figuramos en la lista de los países más corruptos, aunque parece haber una leve mejoría, porque otros nos han superado, pero es una vergüenza el poseer tan nefasto testimonio.

El otro mal que nos coloca como un país corrupto, es la impunidad existente en el sistema policial y judicial. De 100 crímenes apenas se resuelve el 8%, y los grandes asesinatos, como el del querido amigo Alfredo Landaverde, que todavía, después de un año, sigue en el mayor secreto. Tal parece que la vida no vale nada, porque al fin y al cabo, el sistema judicial e investigativo no funciona, ya que los criminales y los corruptos andan sueltos, y aunque se sabe quiénes son, nada se hace, porque el poder del dinero y la corrupción acuerpan la impunidad.

La desunión de los sistemas de seguridad y justicia, más las leyes proteccionistas que tenemos, son las bases para que funcione este fenómeno del crimen organizado y la corrupción. En los centros penales está la sede que planifica el sicariato, la extorsión y el chantaje. Los presos tienen celulares, e introducen armas como nada, y no es algo nuevo, viene de ya tiempo, y sigue de mal en peor.

Muchos jueces y abogados son asesinados, amenazados e intimidados cuando tienen que proceder contra magnates del crimen, y bajo esta condición ¿quién estaría dispuesto a jugarse la vida para hacer justicia en un país dominado por el crimen y el sicariato? ¿Qué periodista se atrevería a denunciar la corrupción y la impunidad, sabiendo que muchos compañeros al hacerlo perdieron la vida?

Estos dos males, corrupción e impunidad son el azote actual de la sociedad moderna, presa del materialismo brutal. Pero yo hago la pregunta ¿cuál de los dos males es más grave? Lógicamente uno da paso al otro. Al haber impunidad, o sea, que los delincuentes andan sueltos, la corrupción se vuelve endémica. Es decir, que no hay temor a violentar la ley, porque sabemos que con dinero se compra todo, y la justicia no funciona como es debido. Así que la existencia de la impunidad abre paso a la corrupción en sus múltiples facetas. Porque si los corruptos andan sueltos, y el poder del temor a una muerte segura envuelve a los denunciantes ¿qué podemos esperar? Además jueces y abogados de la justicia no funcionan, porque viven víctima del miedo, o el mal se convierte en estilo de vida, en donde con el poder del dinero se compra todo y se encubre lo malo.

Si queremos erradicar la corrupción, necesitamos que la justicia funcione, que la impunidad se acabe, y que el sistema imponga la honestidad como regla de conducta. ¿Cuántos años necesitaremos para que Honduras salga de esa lista negra de corrupción e impunidad?
Email mariofumero@hotmail.com
Web:  www.contralaapostasia.com

Via: La Trbuna.hn


PUBLICADO POR: FRANCISCO PORTILLO
Estudiante de la Facultad de Ciencias Jurídicas en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Me encanta el Derecho y mi objetivo es servir con excelencia a mi país y mis Semejantes.

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